La otra vida de una premio Nobel

Gabriela Mistral comenzó su vagar en estación central, ya tenía sus años y su faz estaba curtida. Aquel deambular distaba mucho de un afán poético, simplemente se dejó llevar.

En aquel asiento frente al cine, un hombre se acercó. Advirtió lo que podía ganar. Desgarbado y sin conocer un ápice de poesía se la llevó directo al motel. Llamó por teléfono a su novia y entraron. La premio Nóbel quedó tirada en la cama mientras aquel desnudaba sin miramientos a su amada. La chica sonrió al ver los ojos de Gabriela tan dignos con sus años. Excitada así, la cogió y pasó su rostro arrugado entre su pecho juvenil. Dicen que todo duró una hora, luego el hombre tomó de la mano a su novia y con la otra cogió a la arrugada Gabriela dejándola en la entrada.

- ¿Cinco “lucas”?

El dueño del motel, sin responder guardó la “Gabriela” en el bolsillo.

 

Alfonso Quiroz Hernández

 

 

 

 

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Las imágenes son retoques digitales de mi autoría. La fotografía de la cabecera es de la poeta chilena Gabriela Mistral. La fotografía del fondo de esta web es de Gerd Altmann. Mis agradecimientos a ellos y a Pixabay, el portal de fotografías gratuitas.